Durante los últimos meses, Twitter ha captado mucho la atención de los medios debido a la poca credibilidad que ha sostenido por no poder hacer cumplir sus propios términos y condiciones. Pero el problema no es el hecho que tantos sus usuarios como sus accionistas no confíen en lo que Twitter dice al respecto, sino que al parecer a la misma compañía ni parece interesarle solucionar este problema, al menos no hasta ahora.

El problema de no hacer cumplir sus reglas es que propicia el lugar adecuado para que cierto tipo de grupos de personas, con prácticas negativas, se junten y decidan atacar a una comunidad tan grande como la de twitter que cuenta con más de 328 millones de usuarios.

Tomar la libertad de expresión como la libertad de ofender al prójimo es algo que pasa todos los días en Twitter. Los usuarios no miden sus comentarios, y realmente no tienen por qué, ya que Twitter hace lo más minimo para mitigar estas conductas.

Y podríamos decir que el derecho a la libre expresión es algo que debemos respetar, pero cada derecho conlleva una responsabilidad, y si intentas doblegar su significado entonces podrías llegar a sufrir las consecuencias. Pero esto no pasa en la página de microblogging más popular del mundo, sino todo lo contrario, aquellos que deciden alzar la voz en contra de actitudes tóxicas son castigados y callados, mientras que los culpables siguen libres sin sufrir las consecuencias de romper las reglas de la misma compañía.

La empresa de los 140 caracteres dice que ha estado trabajando en ello. Tan solo en agosto del 2016, la empresa suspendió alrededor de 235 mil cuentas que presentaban conductas extremistas. Pero después de un año estas medidas no han sido suficientes; cientos de personas siguen siendo acosadas, discriminadas y hasta amenazadas de muerte todos los días.

Los últimos escándalos sobre seguridad y anti-abuso en Twitter han hecho que la empresa se replantee ciertos cambios en sus términos y condiciones. Jack Dorsey, actual CEO de la empresa, ha comentado que han trabajado arduamente y han vuelto su principal prioridad el que los usuarios de twitter no vuelvan a ser acosados ni callados por trolls dentro de la red social.

El único detalle es que ya se había realizado esta medida en el 2016, y la única diferencia es que esta vez atacarán el problema de forma más agresiva, siendo más rigurosos al momento de aplicar sus normas.

El detalle es que las personas ya no creen lo que dice el CEO de Twitter, y tampoco ven coherencia en creer algo que ya había intentado hace un año atrás y que claramente no funcionó. Pero solo el tiempo dirá si realmente Twitter va en el camino correcto para hacer su plataforma la más segura para sus usuarios o no.

 

 

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