En un mundo en donde el Apple Watch domina un mercado que ha sufrido de muchas transformaciones en un tiempo de vida tan corto, empresas como Fossil y Misfit buscan cambiar el rumbo de lo que debería ser un “Smartwatch” con sus relojes híbridos.

Redefiniendo la industria de los Smartwatch

El detalle de la industria de los relojes inteligentes no era la falta de oferta, sino la mala ejecución de los creadores de estos dispositivos.

La primera pregunta que se necesitaba contestar era ¿Qué es un Smartwatch? ¿Es un dispositivo independiente al Smartphone o es una extensión de él? ¿Cuantas cosas deberías poder hacer en un dispositivo con una pantalla tan pequeña? ¿Qué debería ofrecer de forma predeterminada cada uno de estos dispositivos? ¿A quien va dirigido?

Estas preguntas y muchas más comenzaron a surgir en todas las personas que pensaban adquirir uno, pero la más importante de ella era ¿Para qué quiere un Smartwatch?

Al principio los smartwatch no eran del todo bonitos en cuanto a diseño, y su usabilidad era tosca y poco intuitiva para el usuario.

Pero lo más importante es que no lograba convencer a un usuario que todavía no le encontraba la razón de ser.

Android colocó las bases y Apple las redefinió

Apple no fue el primero en sacar a la luz un Smartwatch funcional, pero si fue la que ayudó a redefinir lo que realmente debería ofrecer este tipo de dispositivo a sus usuarios.

El detalle de los Smartwatch Android es que a su principio carecían de un valor agregado. Muchas de las funciones que ofrecían eran cosas que ya podías hacer en tu Smartphone y que solo eran un “nice to have” para algunos.

Otro detalle es que no existía un modelo del cual partir, es decir, no existía un modelo insignia que marcará todas las funciones que un smartwatch debería traer desde un principio.

Eso trajo consigo la salida de cientos de modelos, cada uno diferente al otro, lo cual confundía al consumidor.

Pero Apple llegó con su Apple Watch y santo las bases de lo que realmente debería traer un Smartwatch. Trajo consigo funciones básicas como aplicaciones y sincronización con tu Smartphone, pero también lo dotó de potentes sensores que puedan medir tu actividad física.

El detalle es que para Apple tampoco fue fácil al principio. Con un producto nuevo en una industria muy joven, Apple también tuvo dificultades en definir su Smartwatch en su primera generación ¿Es un producto de lujo o es un producto para hacer ejercicio?

Para la segunda generación Apple lo dejaría claro y se iría por la versión Fitness en vez de la versión de lujo.

Combatiendo el status quo

Mientras Apple lideraba la industria de los Smartwatch, otras empresas no podían acercarse a la empresa californiana en número de ventas. Era como si los usuarios no tuvieran ojos para otros dispositivos que no fuera el Apple Watch.

Era hora de redefinir una vez más que debería ser un Smartwatch y Apple había ayudado a hacer la tarea mucho más fácil.

Las personas no quieren un smartwatch que sustituya su Smartphone, ni mucho menos querían adaptaciones de sus aplicaciones favoritas en una micro pantalla, ellos quieren nuevas características que contribuyan un valor a su vida, y el registro de actividad física era la respuesta en ese entonces.

Redefiniendo la oferta

Teniendo la experiencia del anterior fracaso, empresas como Nokia, Fossil, Misfit y Garmin decidieron cambiar de estrategia. Si los actuales relojes inteligentes no se estaban vendiendo entonces es hora de ofrecer algo que si se venda: un reloj tradicional.

Apple estaría dominando la venta de Smartwatch en el mercado, pero eso no quiere decir que sus ventas eran tan sorprendentes como las del iPhone. De hecho, Apple nunca ha querido decir realmente cuantos Apple Watch ha vendido hasta ahora, aunque algunos expertos dicen que solamente han sido 33 millones de Apple Watch.

Para otras empresas esta es una gran oportunidad de mercado, pues Apple aún no ha llegado a todos los usuarios que buscan alguna alternativa más interesante y sobretodo menos ostentosa como lo es un Apple Watch.

¿La solución? Un reloj híbrido en donde se mezcle el diseño de un reloj común, añadiendo aspectos únicos de un smartwatch como sensores de movimientos y notificaciones.

Al parecer las empresas de tecnología por fin habían comprendido lo más importante: Las personas no quieren un reloj ostentoso, quieren un reloj que funcione y ya.

Los smartwatch híbridos parecen ser la respuesta a eso, una respuesta que a algunos les parecerá algo conservadora, pero que sin embargo está teniendo éxito. Solo el tiempo dirá si este éxito será sustentable al largo plazo.

 

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